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sábado, 29 de abril de 2017

Un nuevo modelo de empleo a la altura del PIB


Ayer, de vuelta de Córdoba, tras el entrenamiento deportivo con la coach de CuerpoMente Irma Valderrábanos, estuve viendo el capítulo 100º (décimo de la sexta temporada) de Scandal. Una reflexión sobre “la otra vida” (en este caso, Fitzgerald Grant perdiendo la presidencia en 2010; Olivia Pope, casada con él, como activista de derechos humanos, en un matrimonio que no funciona como se esperaba). Es “el gato de Schrödinger” (dentro de la caja, con unos electrodos, es una probabilidad de gato vivo y gato muerto, o como se dice ahora, un gato zombi). Dos vidas en un instante. Lo maravilloso del capítulo, y de la vida real, es que la energía, nuestra vibración, define como somos. Es nuestra estructura de motivaciones (lo que nos gusta, lo que nos va) lo que nos define, más allá de los contextos.
El editorial de hoy de El Mundo: ‘Hacia un nuevo modelo para que el empleo crezca con el PIB’. Después de una década del estallido de la burbuja inmobiliaria, nuestro país recupera los niveles de riqueza de aquel entonces: 1’116 B $. Sin embargo, tenemos un millón y medio menos de ocupados. Esto quiere decir, obviamente, que la economía española es mucho más productiva; sin embargo, algo debemos hacer para recuperar el nivel de empleo de 2008.
Según el plan de estabilidad presentado por el gobierno, los 20 millones de personas trabajando se alcanzará a finales de 2019. Desde el 18’7% de desempleo actual, en 2020 se pretende llegar al 11’2%, todavía superior al de Portugal y Francia (10%), y no digamos Alemania (2’9%).
¿Cómo se ha resuelto la crisis? Con la exportación de las empresas españolas y un salario un 24% inferior al de hace 10 años (informe del Banco de España presentado ayer viernes).
El modelo convencional de nuestra economía, cuyos pilares han sido el turismo y la construcción, es de bajo valor añadido. O lo combinamos con el crecimiento en otros sectores, como las nuevas tecnologías, de mayor valor, o el problema es grave, serio y profundo. Es una cuestión de empleabilidad, de aprendibilidad, de educación en definitiva.
Tenemos desgraciadamente 1’3 M de hogares con todos su miembros, desempleados. En general, por su baja cualificación. El ejecutivo, en su consejo de ministros de ayer, mantuvo la ayuda de 426 € para los desempleados de larga duración. Hay que actuar ya.
La recuperación se ha basado en un entorno favorable: bajo precio del petróleo, caída del euro, bajos tipos de interés. Un contexto con fecha de caducidad. O acometemos un pacto por la empleabilidad (y por la educación), o el empleo seguirá siendo el principal lastre de nuestra economía.
También en el diario que dirige Pedro G. Cuartango, entrevista de Antonio Lucas al pensador Ramón Andrés (Pamplona, 1955): “Europa es un artículo de lujo con acceso sólo para unos pocos”. www.elmundo.es/opinion/2017/04/29/5903851c22601dd0718b45ea.html  
La posverdad es “Algo muy poco sólido. Lo único que tiene de bueno es que nos aclara que en algún momento hubo una verdad, lo cual es un alivio. Somos muy aficionados a los términos rotundos: poshumanismo, poscristianismo, pospolítica, posmodernidad. Pero de esos neologismos extraemos poco. La posverdad no plantea, desde el ámbito del pensamiento, nada nuevo. Quizá sólo sea caminar hacia atrás. Es decir, observar lo que somos sin una verdad a la que acogernos”. ¿Y la política? “Estamos carentes de sentido crítico y nos hemos acostumbrado a una política muy rudimentaria. De causa efecto. Altanera y poco analítica. La política no se articula para el bien común, algo que ya advertía Carl Schmitt. Su misión es la conquista del poder. Y nosotros somos espectadores de esa operación. Unos espectadores más cansados que sumisos”.
Para Ramón Andrés, “En Europa se ha instalado un huésped muy incómodo: el nihilismo. Se expresa de mil formas y ha reemplazado al pesimismo, que tiene algo de lucidez aunque sólo sea porque parte con desventaja frente a la realidad”. “Desde un plano político se podría hacer frente con certidumbres, con certezas. Más incluso que con cultura. Está demostrado que la cultura es un camino de salvación, aunque cada vez tiene menos incidencia. Hemos perdido el humanismo. Estamos muy enajenados, muy apresados por mil cosas: del narcisismo al individualismo. Esto nos ha desdibujado como seres y ha borrado la idea del prójimo, que hoy es una entidad formada por una sucesión de individualidades que no tiene nada que ver con ese prójimo del que hablaba Lévinas. Igual sucede con las protestas colectivas o manifestaciones, cada vez son gestos más individuales”.
Y añade: “Europa es un territorio que ya no es de todos, sino de unos pocos europeos. Tras la Segunda Guerra Mundial se ha proyectado como un artículo de lujo sólo al alcance de algunos de sus habitantes. El pensamiento político ha sido desbancado por la economía y Europa ha quedado reducida a entidad económica. Es desolador. Donde manda un banco no cabe la cultura. El pensador checo Jan Patocka decía que Europa nació de la búsqueda del alma, en relación a la antigua Grecia. Pero esa Europa que unas veces se llamó Cervantes, otras Shakespeare y otras Bach ha desaparecido. Es normal el auge de la extrema derecha, igual que es normal que en EEUU haya ganado las elecciones Donald Trump. La gente del común está agotada y decepcionada. Su bandera es poder llegar a final de mes. Por esta invasión de lo económico en Europa se ha perdido la noción de sacrificio y de esfuerzo. Es decir, de lo mucho que costó construir la UE. Ahora a cualquiera le parece normal ducharse con agua caliente y comer tres veces al día. Pero es algo muy reciente”. “Yo aún me identifico con lo que se denominó «el espíritu europeo». Y se lo agradezco a quienes ayudaron a confeccionarlo”. Pero “los Gobiernos y organismos europeos han actuado, por lo general, desde la ignorancia moral”. Su coartada para campar libremente ha sido fomentar el desánimo y el miedo. Así es como se ha logrado, también, que Europa se cuartee en muchas individualidades erráticas, sin rumbo. Hay gente que va en busca de salvación y no en busca de sentido. Ni siquiera de sentido colectivo, que es donde uno se dibuja mejor como individuo”.
A este sabio la política española no le seduce “absolutamente nada. Es inmadura, vulgar, tosca. La clase política manifiesta una ignorancia vergonzante que conduce a la arrogancia ciega. Buena parte de los políticos han favorecido que este país se haya convertido en lo que es: un territorio muy pobre espiritualmente. Y muy dañado”. “S omos un país castigado donde se desaceleró el sentido común. Un partido neoliberal tiene hoy los mismos tics que un partido de principios del siglo XX. A la vez, la izquierda no avanza respecto al discurso de los años 70 y está perdiendo el lenguaje, no sabe articular un nuevo pensamiento. La izquierda hace demasiado tiempo que se presenta incapaz de renovarse. No sabe pensar de otra manera y ése es el más grave de sus problemas”.
“El sistema sabía que el fervor que surgió con el 15M era algo pasajero. Movimientos espontáneos como aquel son pequeñas botellas de oxígeno para que el ánimo de la población se renueve, pero poco más (…) Un partido como Podemos, que pudo recoger desde la seriedad el descontento y el dolor de generaciones frustradas, no se ha esforzado en pensar cosas nuevas. Hablamos de Estados nuevos, de partidos nuevos, pero nadie propone una idea nueva. Estamos tirando del vivero ideológico del siglo XIX”.
“Nos aturden con miles de noticias, con artefactos de consumo que no necesitamos. El propósito es que no paremos a pensar. Que mantengamos permanentemente la dependencia de algo. Hoy los súbditos no vamos encadenados, sino que estamos atados a golpe de ruido, confusión y necesidad de consumo”. “Es de una puerilidad extraordinaria decir que las redes sociales fomentan la democracia o nos hacen más libres. Creer algo así en el siglo XXI es asombroso. Europa ha sufrido mucho, hemos visto demasiadas guerras y azotes de peste negra como para caer ahora en esa ingenuidad. El problema es que cada generación tiene cada vez menos memoria, porque así está programado el progreso, y no permitimos que nada culmine. Se nace ignorante, se permanece ignorante y cuando más o menos una generación podría llevar a cabo un proyecto viene la muerte. Antes había casi genéticamente una preservación de la memoria de lo que fuimos y de lo que somos. Ahora no. Olvidamos que una persona sin memoria es hombre muerto”.
Hemos perdido “la capacidad de comunicarnos de un modo complejo. Es decir: las palabras. Su peso. Y por eso somos muy pocas veces nosotros. Cada vez hablamos más desde el ágora de voces que llevamos dentro, en vez de hablar desde nuestra voz. Cada vez aceptamos más las opiniones generadas desde los medios de comunicación. Por eso es importante el silencio, porque nos permite escuchar otras cosas que no vienen de ese mundo atronador e impreciso. La sociedad no ha construido lugares de silencio. Hemos olvidado que el silencio es un arma. Nada que ver con la trascendencia. Es mucho más inquietante una manifestación multitudinaria en silencio que otra llena de gritos, tambores y megáfonos. No dar señales es el primer paso para no estar controlados, ni localizados. Nada inquieta más al poder, al sistema, que el silencio”. “Lo peor de la crisis es la ideología de crisis que ha dejado instalada. Eso es lo difícil de deshacer, porque desemboca en una versión apocalíptica del mundo. Muchos jóvenes sienten que no tienen lugar aquí, que no hay futuro para ellos”.
Y concluye: Somos un país “Vago y mal aprovechado. Nos movemos a impulsos, que es la antítesis de la coherencia. Este es un territorio de genialidad, pero en cuanto a país tenemos poca firmeza. Guiados, además, por gobernantes mediocres, muy por debajo de parte de la sociedad”. Lo más preocupante es “la ignorancia que se fomenta en las escuelas desde los primeros cursos. Y el desenfoque de lo que tiene que ser una vida. La Educación debería ser asunto de Estado. La verdadera Transición está ahí”.
Hay que leer de Ramón Andrés ‘Pensar y no caer’, ‘Diccionario de música, mitología, magia y religión’, ‘No sufrir compañía. Ensayos místicos sobre el silencio’, ‘Semper dolens’, ‘Johan Sebastian Bach’ y su ‘Poesía’.
La canción de hoy, ‘Despacito’, de Luis Fonsi. www.youtube.com/watch?v=kJQP7kiw5Fk “Pasito a pasito, suave suavecito”.
Esta tarde hemos visto ‘El hombre de las mil caras’ en Movistar+. La historia de Paesa y de Luis Roldán. "La historia de un hombre que engañó a un país entero". La historia de un país que es como es. Que somos como somos. Una película impresionante, con un gran guión y excelentes actores. 

viernes, 28 de abril de 2017

20 lecciones para evitar la tiranía


Tres días en Córdoba, reunidos para la reflexión estratégica y compartir planes de acción. Una ciudad que vivió la grandeza califal (entre 500.000 y un millón de habitantes, cuando las grandes ciudades europeas apenas sobrepasaban los 10.000) y cayó en decadencia por su propia complacencia.
En el AVE de vuelta a Madrid, el libro ‘Sobre la tiranía. Veinte lecciones que aprender del siglo XX’, del historiador de Yale Timothy Snyder.
Doctorado en Oxford, el profesor Snyder ha sido investigador en las Universidades de París, Viena, Varsovia y Harvard. Sus libros han recibido numerosos premios.
En este texto, parte de “la historia como advertencia” (citando a Kowalowki, “en política, que a un@ le engañen no es excusa”; creo que en las organizaciones en general, tampoco). Porque la historia no se repite (literalmente), pero si alecciona. Por ello, el consejo de Aristóteles (ya sabes, mi coach favorito) de que la desigualdad conlleva inestabilidad es tan valioso hoy como hace 2.500 años. “Tanto el fascismo como el comunismo fueron reacciones a la globalización: a las desigualdades reales o imaginadas que creaba, y a la aparente impotencia de los demócratas para afrontarlas”.
Las 20 lecciones que deberíamos aprender del siglo XX respecto a las tiranías son las siguientes:
1. No obedezcas por anticipado. “La mayor parte del autoritarismo le ha sido otorgado libremente”. La obediencia anticipatoria es una tragedia política (y empresarial). Como ejemplo, los austriacos en 1938 (cuando Hitler se anexionó el país vecino) o el experimento de Stanley Milgram (1961) de “obediencia a la autoridad”. “Milgram comprendió que las personas son extraordinariamente receptivas a las nuevas normas en un nuevo escenario”.
2. Defiende las instituciones. Son las instituciones las que nos ayudan a conservar la decencia. Si no son defendidas, caen por sí mismas. Ocurrió en 1933 en la Alemania nazi contra los judíos como ahora.
3. Cuidado con el Estado de partido único. Vota en las elecciones siempre que puedas (opina en las organizaciones). “La vigilancia extrema es el precio de la libertad” (Wendell Phillips, abolicionista). “El protagonista de una novela de David Lodge dice que no sabe que, cuando está haciendo el amor por última vez, está haciendo el amor por última vez. Pues con el voto pasa lo mismo”.
4. Asume tu responsabilidad por el aspecto del mundo. Los símbolos de hoy hacen posible la realidad de mañana. “La vida es política, porque el mundo reacciona a como tú lo hagas. Así ocurrió con Stalin y Hitler. En 1978, Václav Havel escribió “el poder de los sin poder”. Ahora, el Talento tiene poder.
5. Recuerda la ética profesional. “Cuando los líderes políticos dan mal ejemplo, el compromiso profesional con las buenas prá cticas adquiere mayor importancia”. Debemos crear modalidades de conversación ética.
6. Desconfía de las fuerzas paramilitares. Cuando los hombres armados anti-sistema empiezan a llevar uniformes, el final está cerca. Cuidado con el monopolio de la violencia.
7. Sé reflexivo si tienes que ir armado. Cuando alguien lleva un arma, debe estar dispuesto a decir que no. Ejemplos horribles son el Gran Terror en la Unión Soviética (1937-38), con 682.691 ejecuciones, y el Holocausto (los policías asesinaron a más judíos que los masacrados en los campos de exterminio).
8. Desmárcate del resto. Alguien tiene que hacerlo (como Rosa Parks en Alabama). Cuando alguien da ejemplo, se rompe el hechizo del statu quo. Como ejemplo positivo, Winston Churchill en junio de 1940.
9. Trata bien nuestra lengua. “Evita pronunciar las frases que emplea todo el mundo”. Lee libros. Víctor Klemperer analizó el lenguaje de los nazis: el pueblo, conflictos, libelos (difamaciones).
10. Cree en la verdad. La verdad nos hace libres. “Renunciar a los hechos es renunciar a la verdad. Si nada es verdad, nadie puede criticar al poder, porque no hay ninguna base sobre la que hacerlo. Si nada es verdad, todo es espectáculo”. La verdad muere de cuatro maneras: la hostilidad declarada a la realidad verificable (por ejemplo, en la campaña de 2016, el 78% de las afirmaciones de Trump se demostraron falsas); el encantamiento chamánico (repetición constante para hacer deseable lo ficticio y deseable lo criminal); el pensamiento mágico (la aceptación descarada de las contradicciones); la fe depositada en quienes no la merecen. “La posverdad es el prefascismo”.
11. Investiga. Comprende las cosas por ti mism@. Asume la responsabilidad de la información que intercambias con los demás. “El líder al que no le gustan los investigadores es un tirano en potencia”. Si el fundamento del sistema es “la vida en la mentira”, “la vida en la verdad” es su principal peligro.
12. Mira a los ojos y habla de cosas cotidianas. No es sólo cuestión de cortesía, sino de responsabilidad.
13. Practica una política corporal. “El poder quiere que nuestro cuerpo se ablande en un sillón y que nuestras emociones se disipen en la pantalla. Sal a la calle”. Como “buena práctica”, el sindicato polaco Solidaridad.
14. Consolida una vida privada. Los gobernantes canallas utilizan lo que saben de ti para manipularte. “Los tiranos buscan un gancho donde colgarnos”. En el totalitarismo hay desaparición entre la vida pública y la privada.
15. Contribuye a las buenas causas. Participa activamente en las organizaciones que promuevan tu forma de entender la vida.
16. Aprende de tus conocidos en otros países. Mantén amistades en el extranjero.
17. Presta atención a las palabras peligrosas: extremismo, terrorismo, excepción, emergencia. “Enfádate ante el uso traicionero del vocabulario patriótico”.
18. Mantén la calma cuando ocurra lo impensable. “La tiranía moderna es la gestión del terror”. En Alemania, fue el incendio del Reichstag (27 de febrero de 1933). “Este incendio es sólo el principio” (Adolf Hitler). Vladimir Putin obtuvo el poder en 1999, tras un Boris Yeltsin con graves problemas de salud.
19. Sé patriota. Da un buen ejemplo a los demás.
20. Sé todo lo valiente que puedas. Frente a la política de la inevitabilidad (un coma intelectual inducido) y la política de la eternidad (una mascarada de la historia), el coraje para defender los propios principios.
Un libro muy interesante, que nos provoca una valiosa reflexión.                
La canción de hoy es de Adéle, ‘Love in the dark’. www.youtube.com/watch?v=XxIxkHSmhkw    

jueves, 27 de abril de 2017

Cómo funciona la mente de un genio


Almuerzo en Córdoba, en el restaurante arrocería Casa Pepe Sanchís (Avenida del Aeropuerto con Naranjal de Almagro, 12), que ha conseguido el premio a la mejor paella del mundo en septiembre de 2016. Hemos disfrutado de un arroz al senyoret y una paella con rabo de toro, y compartido unos minutos con José Seguí, valenciano de Manises, que hace una década se vino para la ciudad andaluza. En el último certamen internacional de paellas de Sueca (la localidad natal de este maravilloso plato) obtuvo el Premio a la Mejor Paella del Mundo (ya había sido 2º en 2014 y 3º en 2012). Gracias, Pepe, por esta delicia. El Liderazgo es como una paella, y el ingrediente básico (el “arroz” del Liderazgo) es la confianza.
Hemos podido hacer un hueco para una visita guiada a la Mezquita-Catedral de Córdoba y al Alcázar de los Reyes Cristianos, bajo las atentas explicaciones de Salvador. Nuestro agradecimiento por su dedicación y atenciones.
En el último número de National Geographic, el reportaje ‘Cómo funciona la mente de un genio’. Parte del museo Mütter de Filadelfia, donde se muestra una lámina (del tamaño de un sello de correos) del cerebro de Einstein, imagen del genio. Miguel Ángel, Marie Curie… “El genio ilumina una época como un cometa irrumpe en la trayectoria de los planetas”, escribió Schopenhauer. ¿Qué les distingue?
En la antigua Grecia se pensaba que lo que diferenciaba a las personas geniales era la “abundancia de bilis negra” (uno de los cuatro humores de Hipócrates). Los frenólogos creían que su cráneo era más voluminoso (al menos, en algunas zonas). Hoy se piensa que la distinción está en una mezcla de inteligencia, creatividad, perseverancia y buena suerte.
Una inteligencia colosal no es garantía de genialidad, aunque pudiera ayudar. El “momento Eureka” (consciencia) suele llegar en un momento de contemplación. Rex Jung (Universidad de Nuevo México) explica que “el proceso creativo se basa en la interacción dinámica de redes neuronales que operan en concierto y activan diferentes partes del cerebro al mismo tiempo”. Como ejemplo, la improvisación en el jazz.
“Una señal de creatividad es la capacidad de hallar conexiones entre conceptos que aparentemente no tienen nada que ver”. Para el psicólogo Dean Keith Simonson, la carrera profesional depende de dos variables: la disciplina elegida y la celeridad con la que la persona la domine. “Un genio de primer nivel a los 80 años tiene más valor que un individuo de segundo nivel a los 40”.
El genio solitario suele ser un mito. Los genios actúan en redes sociales (casos de éxito: Picasso, Einstein, Miguel Ángel, Newton), incluso en entornos estimulantes (Florencia renacentista, Bagdad de la edad de oro, Calcuta del renacimiento bengalí, el actual Silicon Valley).
Además de talento natural (predisposición) y contexto, son necesarias la motivación y la tenacidad. Angela Duckworth lo llama “GRIT”: Pasión & Perseverancia. “Cuando te fijas de verdad en alguien que ha logrado algo importante, te das cuenta de que siempre ha sido con esfuerzo”. El talento y la oportunidad van de la mano.
Particularmente, considero que llamamos genios a quienes realizan obras geniales, lo que depende evidentemente de su talento (de su capacidad de percepción, aprendizaje, curiosidad, inconformismo) y de la época en la que viven.
En febrero del año pasado, la Dra. Susan K. Perry escribía en la web de Psychology Today sobre ‘Los 7 descubrimientos sobre cómo funciona ek genio’ y se hacía eco del libro (comentado en su día en este blog) ‘La geografía del genio’ de Weiner, que analiza la antigua Atenas, Hangzou, Florencia, Edimburgo, Calcuta, Viena y el Silicon Valley.
¿Cuáles son los 7 descubrimientos sobre los genios?
1. Evitan la especialización, porque reduce la creatividad.
2. Cierto ruido de ambiente (70 decibelios) es mejor que el silencio.
3. Los genios son prolíficos (de la cantidad, la calidad)
4. Caminar ayuda a pensar mejor.
5. La madre de las invenciones no es la necesidad, sino la tensión. Necesitamos tensar el arco.
6. Muchos genios han sido inmigrantes o refugiados.
7. La genialidad es inseparable del riesgo. Hay que poner en riesgo la reputación, incluso la vida.
Desafiar el estatus quo, formar una red, la diversidad (de puntos de vista) y el cuestionamiento fomentan la genialidad.

  La canción de hoy, ‘For all we know’ en la versión (en vivo) de Alicia Keys: www.youtube.com/watch?v=iRtgVTOK33w  

miércoles, 26 de abril de 2017

Por qué han surgido los populismos


Reunión estratégica en Córdoba desde hoy miércoles hasta el viernes por la tarde. Ayer, AVE desde Madrid para llegar a la bella ciudad andaluza poco antes de las 9 de la noche.
El pasado lunes tuve la oportunidad de asistir en la Casa de Galicia a la presentación de la cosecha de Valdeorras (Godello, Mencía), con el humorista y dramaturgo Javier Veiga como maestro de ceremonias (mi gratitud a María, Felipe, Jorge y todo el equipo organizador). Después, estuve en la Fundación Rafael del Pino en la presentación del libro ‘El porqué de los populismos’, coordinado por Fran Carrillo, con la diputada Aurora Nacarino, el sociólogo electoral Narciso Michavila, el periodista Esteban Hernández y el experto en política estadounidense Juan M. H. Puértolas, además de editor Roger Domingo. Una presentación especialmente brillante. Y después un picoteo con Fran, Roger y algun@s de l@s asistentes.
‘El Porqué de los populismos’ es un libro imprescindible si queremos entender qué está pasando en la política a ambos lados del Atlántico (en la presentación del mismo varios de los autores se refirieron a la primera vuelta de las presidenciales francesas). Dividido en cuatro bloques (la cuestión política, el discurso y las formas, el factor económico y qué pasará a partir de lo que ha pasado), lo introduce Fran Carrillo tras un año, el 2016, lleno de sorpresas (Trump, Brexit, etc): “Ya nada volverá a ser como antes”. Cita a Manuel Arias Maldonado sobre las cuatro propiedades del populista: separación pueblo-élites, amor-odio entre ambas, valoraciones contrapuestas, soberanía popular. Un texto, como escribe Fran, a medio camino (justo medio) entre la pulcritud académica y la frescura periodística. Así es.
En el bloque político, José Luis Villacañas bucea en el populismo latinoamericano y su vecino del norte para explicarnos de dónde viene ese “amor a las masas”. Es “la reinvención de la política”, con antecedentes en el New Deal, el PRI mexicano y el peronismo.  Esteban Hernández se detiene en determinados populismos y su éxito, desde 1896 a la década de los 60, el neocon  en 2004 y los populismos de derechas. Narciso Michavila analiza el fracaso de las encuestas en “el año que pronosticamos peligrosamente”. ¿Contra quién hay que votar? Aurora Nacarino-Brabo repasa el contexto populista (choque de civilizaciones; Dios, Patria, Clase), el auge y caída de la socialdemocracia, crisis económica y del liberalismo… y enfoca sus fortalezas (nuevo romanticismo, palabras como puños) y la debilidad de sus propuestas.
Federico Sternberg se atreve a anticipar qué nos espera en Europa. Patricia Centeno analiza la estética populista (“Sentir el pensamiento, pensar el sentimiento”, Unamuno): lobos con piel de cordero, con el postureo como modo de vida. Juan M. H. Puértolas se atreve con un monográfico sobre Donald Trump (un candidato que no esperaba ganar –él mismo-, sino acrecentar su Marca, y que ahora se deja llevar por el último con el que habla, como acaba de pasar con el presidente de China), con precedentes en Andrea Jackson (el Bonaparte americano), el gran orador William Jennings Bryan, Huey Long en Luisiana, McCarthy y Wallace. Fran Carrillo nos cuenta ‘el relato del miedo’: “el populismo no es malo, el populista sí”, con su relato de contraste (pensar a la contra) y su dramatismo (“las redes, más sociales que nunca”).
Respecto a la economía, Daniel Lacalle y Juan Ramón Rallo, desde su perspectiva liberal, explican por qué los populismos están destinados a fracasar. “La globalización es el principal enemigo del populismo de izquierdas y de derechas” (Lacalle). “¡Que paguen los ricos!” (Rallo): impagos e inflacionismo.
Me ha encantado este libro, con opiniones tan contrapuestas y reflexión profunda en la gran mayoría de los capítulos. Reitero mi agradecimiento a Roger, a Fran y al resto de los autores.
En ‘Del Capitalismo al Talentismo’ (2012) me refería a tres instituciones moribundas (tal como las conocemos): los partidos políticos, las universidades públicas y los medios de comunicación. Creo que los populismos de izquierda (intelectualoides), en Europa y América, son la supernova de estas tres instituciones: partidos creados por profesores de universidad con el apoyo entusiasta de ciertos medios de comunicación (Podemos es un ejemplo muy claro al respecto). Como les falta meritocracia (de lo que adolecen esas instituciones, y de ahí su decadencia en el talentismo), su final es inexorable. Los populismos de derechas (fascistoides) van en contra de los medios de comunicación, de la intelectualidad universitaria y de los partidos establecidos. Donald Trump o Marine Le Pen son casos notables. En el fondo, “los extremos se tocan”. Unos y otros populismos se nutren de la desigualdad, de la crisis de la democracia liberal, del Estado del Bienestar (que se ha convertido en “el bienestar del Estado”), de lo aburridos que son los grandes partidos establecidos. Francia está “probando” con un banquero y ex ministro de economía como es Macron (más sólido que los líderes de Ciudadanos en nuestro país, que improvisan en demasía). Veremos que pasa. Como decía ayer el profesor Víctor Lapuente en un fascinante artículo, los galos empiezan las revoluciones…
La canción de hoy, es ‘Eye in the sky’ de Alan Parsons Project www.youtube.com/watch?v=NNiie_zmSr8
“I am the eye in the sky
Looking at you
I can read your mind
I am the maker of rules
Dealing with fools
I can cheat you blind
And I don't need to see anymore
To know that
I can read your mind (Looking At You),
I can read your mind (Looking At You),
I can read your mind (Looking At You),
I can read your mind”